Iglesia Metodista Argentina

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Los primeros misioneros metodistas llegan a la Argentina a partir de 1836. Vienen de los Estados Unidos, donde el movimiento metodista inglés, por afinidad cultural, social y política, ya se había difundido en forma rápida y estable. El gobierno de Rosas les permite predicar sólo en inglés. Pero sus ideas pronto se filtran en los círculos liberales de la época.

Son iniciativas novedosas:

  • vincular al evangelio con los problemas sociales
  • separar la Iglesia y el Estado
  • promover el carácter laico de actividades públicas como la educación y la salud.

Además, su discurso evangelizador aparece menos dogmático y más respetuoso de la libertad humana, la forma de organización más democrática y participativa, y el culto menos clerical y más fraterno.

Su estilo atrae la simpatía de los intelectuales y el apoyo inesperado de variados grupos, como los masones y los socialistas, que los consideran sus aliados en la lucha contra lo que llaman “el oscurantismo romano.”

El 25 de mayo de 1867 tiene lugar la primera reunión pública en castellano, a cargo del pastor Juan F. Thomson, joven escocés criado en la Argentina y graduado en teología en los Estados Unidos.
Una crónica de la época lo describe así:

“El acto tuvo lugar en el templo disidente, metodista, de la calle Cangallo entre 25 de Mayo y Reconquista, a las ocho de la noche. Un inmenso auditorio quiso conocer al joven predicador, no quedando un espacio libre. El altar, las gradas y el sofá del púlpito estaban ocupados. Miembros
del Congreso y de la legislatura, jueces, abogados y médicos, mezclados con el común del pueblo atestaban la casa de Dios. Fuera del templo se había reunido una multitud de gente de los que no pudieron entrar. No bien comenzó el predicador su discurso cautivó a los oyentes por su acento claro y sonoro de ágil y fecundo decir porteño. Como que pasó su niñez y adolescencia en la ciudad, conviviendo con los muchachos criollos de su edad. De los cinco años que estuvo en el extranjero para estudiar teología volvió, como él mismo decía, ‘con algunos pelos en la lengua’, pero los perdió bien pronto.”

D.P. Monti, Ubicación del Metodismo en el Río de la Plata, La Aurora, Buenos Aires, 1976

A partir de entonces los metodistas comienzan a alcanzar los niveles básicos de la población, en especial la gran masa de inmigrantes italianos y españoles, que encuentran en estas comunidades el calor fraternal que entibia la nostalgia de la lejanía, y en los “predicadores laicos” una expresión más positiva y redentora de sus ideas anticlericales.

Ellos serán el gran corazón de esta nueva rama latina de la Iglesia Metodista en la Argentina.

En 1969, definitivamente arraigada en nuestro país, la iglesia adopta una estructura autónoma y se constituye como Iglesia Evangélica Metodista Argentina.

Al mismo tiempo sigue vinculada a otras ramas de la Iglesia Metodista en América Latina y el resto del mundo, así como a diversos organismos ecuménicos. Entre ellos, la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, el Consejo Latinoamericano de Iglesias y el Consejo Mundial de Iglesias.