Oración para visita

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El Señor es el refugio de mi vida

En situaciones de inquietud y de angustia, el Evangelio nos invita a pasar constantemente el temor a la confianza. En la pequeña barca sacudida por la tempestad, Jesús interpela a los discípulos para que no se dejen vencer por el miedo, sino que vivan de la fe (Mc 4.35–41).

Y la Buena Noticia de la Resurrección disipa los temores con la fuerza serena de la vida nueva (ver Mt 28.5,9–10).

Recordamos la invitación del Evangelio: pasar del temor a la confianza. La oración puede sostenernos en este camino. A su vez, la oración es un modo concreto de hacernos solidarios con quienes
sufren; nos abrimos así a la misión que, como creyentes, hemos recibido: manifestar la cercanía amorosa de Dios, que no abandona jamás a la humanidad y sale al encuentro de los más débiles y
sufrientes

El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo.
Salmo 23

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el refugio de mi vida,
¿ante quién temblaré?
Salmo 27

La ayuda me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. El Señor te protegerá de todo mal y cuidará tu vida. Él te protegerá en la partida y el regreso, ahora y para siempre.
Salmo 121

Con confianza, presentamos a Dios nuestras súplicas. Que nuestra oración abrace las esperanzas y dolores de todo hombre y mujer, que sea tan amplia como el amor de Dios por el mundo. Oramos
especialmente

⊕Por las comunidades cristianas, llamadas a testimoniar el consuelo y la cercanía de Dios.
⊕ Por las trabajadoras y los trabajadores de la salud.
⊕ Por las mujeres y los hombres de ciencia, que buscan aliviar y curar los sufrimientos de su prójimo.
⊕ Por quienes tienen responsabilidades de gobierno en la sociedad,  para que trabajen honesta y efectivamente en favor de los más débiles.
⊕ Por las personas más desprotegidas, por quienes no tienen acceso a una adecuada atención de la salud.
⊕ Por quienes viven presos de la angustia y el temor.
⊕ Por quienes han perdido un ser querido.
⊕ Por tus intenciones personales…..

Oramos a Dios con las palabras y la confianza que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

Que el Padre de la misericordia y Dios de todo consuelo nos conceda en todo tiempo su bendición y su paz, para que también nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios.

Amén.

cf. 2Co 1.3-4
(Tomado de Oración al estilo de Taizé)