Mes de la Reforma, Jorge Weishein, Pastor, Iglesia Evangélica del Río de la Plata

Sermón
Ideas centrales de la Reforma protestante
Actualidad y Desafíos

Textos: Salmo 51,1-4.16- 17; Romanos 1,1-17; Mateo 5,17-20

En 2000 años el diccionario ha cambiado… varias veces. Las reformadoras y los reformadores de la edad media buscaron actualizar el diccionario para volver a recuperar el sentido bíblico de las palabras, para ser más fieles a la palabra de Dios como Iglesia de Jesucristo. En la actualidad es necesario volver a sintonizar con la lógica bíblica y ese espíritu protestante de la Reforma. En esta oportunidad, re-visitemos algunas ideas centrales de la fe de Martín Lutero.

La Fe en acción

La fe en nuestra cultura es sinónimo de adhesión, de estar de acuerdo, hasta podríamos encontrar gente que piense que es algo similar a un “Me gusta” (Like) en Facebook. La  palabra fe se remonta a la idea hebrea de “emunah” que significa “fidelidad”, también verdad y convicción, es decir, tener fe es tener un compromiso con una forma de ser y de vivir en el mundo. Fe es es sinónimo de militancia del evangelio, de fidelidad al evangelio de Jesucristo. Esta forma de entender la fe lo lleva al apóstol Pablo a decir: “no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Rm 1,16)

La Justificación en marcha

En nuestros días cuando hablamos de justificación se piensa en “excusa”, es decir, deslindar responsabilidades. En algunos casos se usa para hablar de la razón por la cual vale la pena llevar a cabo una acción, es decir, en el sentido de defensa para explicar el sentido de un proyecto. El apóstol Pablo para hablar de justificación usa la palabra “dikaios”, que es un término jurídico que refiere a la sentencia judicial, que expresa la decisión firme y vigente de una determinada forma de relación o forma de vivir en la sociedad. En alemán se habla de “Rechtfertigung” que también tiene la idea de algo que se hace y sigue vigente, hacer (efectivo) el derecho. Dios hace justicia y dictó sentencia firme. Dios resolvió absolver de culpa y cargo y dictó libertad de cumplimiento efectivo (“libertad cristiana”) para seguir anunciando su justicia en el mundo. Su justicia es misericordia, es compasión, es humildad, es comprensión. La justicia de Dios es Shalom. En el evangelio la justicia de Dios se revela por la fe y para la fe, como está escrito: “Mas el justo por la fe vivirá” (Rm 1,17) La justicia de Dios se revela en la militancia cristiana del evangelio. La militancia cristiana de la justicia revela el evangelio (del reino de Dios) para que haya vida plena en el mundo.

La Gracia de Dios, “el que siempre está” (Yahvé) en la historia

Es posible que hubiera quien sienta o piense que la gracia de Dios es un acto deliberado de (la omnipotencia de) Dios. Sin embargo, otros de la misma manera podrían sentir o pensar que en realidad es más bien producto de su impotencia, de su debilidad, de su sensibilidad. “La gracia” es (el sentido de) ser Dios, Dios es “Amor” (compromiso mutuo con la comunidad”. “Su gracia” es su nombre: (hbr.) YHVH, como lo conoce Moisés, (gr.) “EGO EIMI” (como se presenta Jesús en el evangelio de Juan). Su gracia es estar presente en medio de su pueblo y de la historia. El nombre de Dios es una acción en curso. (Dios es “ágape”, que es la palabra griega que se traduce por “amor”, pero que se refiere a la responsabilidad mutua entre las personas de una comunidad). Dios es algo que está ocurriendo mientras se lo nombra. ¿(La gracia de) Dios es un modo de relación? La gracia de Dios sostiene a la comunidad en la lucha constante por la defensa de la vida creada (es
constitutivo de su ser). La Gracia de Dios es el compromiso inalienable por los derechos humanos y la garantía de la vida para todas las personas por igual.

La lógica del Pecado y su sistema en el mundo

Comúnmente se entiende por pecado cometer errores, es decir, un “pecado” moral e individual, o que puede llegar a ser colectivo, “de la gente”. Sin embargo, “El” pecado tanto en la Biblia como para las y los reformadores es una lógica de vida, una forma de vivir la vida que conduce a la muerte. Una forma de entender el mundo, el pecado es estructural, organiza la vida en el mundo y define las condiciones en las que vive la población. Lutero hablaba que la persona que vive en pecado vive “incurvatus in se”, encorvado sobre si mismo: vive en el individualismo y el hedonismo, al mismo tiempo que genera exclusión y marginación.

La Vida en Comunidad, el Espíritu de cambio

En la actualidad la palabra comunidad es poco usual fuera del ámbito religioso (cristiano), hablar de comunidad es poco común, si alguien habla de comunidad es alguien raro, puede ser de una secta o quizá se refiera a algún tipo de grupo hippie. La iglesia cristiana propone ante el sistema de pecado que reina en el mundo una “vida en el espíritu” (Rm 8). Hablar de espíritu en una cultura católica y popular puede inducir a pensar en fantasmas, almas en pena, almas que se separan del cuerpo. Invitar a una comunidad de vida en espíritu puede hasta llegar a hacer en pensar que se está invitando a un suicidio en masa. Esto no sería extraño, muchas veces en la historia ha habido experiencias trágicas con grupos religiosos de estas características, y las sigue habiendo en todas las religiones hasta nuestros días. “Espíritu” en el evangelio es pneuma (gr.), es ruaj (hbr.), es la fuerza creadora de Dios. Vida en comunidad no es una comunidad de almas sin el cuerpo ni tampoco una vida en espíritu en “el cielo” al margen de la historia. Frente al pecado que nos divide y nos enfrenta para competir y acumular, frente a esta vida en pecado que nos lleva a la individualización, a la desafiliación, vida que además es vista como algo bueno, como Progreso, como Modernidad capitalista, frente a esa vida del mundo la iglesia de Jesucristo invita a una
experiencia de vida en comunidad en la que cada persona vale por lo que es, criatura de Dios, hijo e hija de Dios, ciudadana y ciudadano del reino. Vida en comunidad es vida en las manos de Dios y servicio comunitario solidario con el mundo, es una vivencia de la justicia de Dios, del amor gratuito y transformador. Esto es lo que Lutero va a llamar “sacerdocio Universal de las y los creyentes”, un sacerdocio que se ejerce en el mundo, un sacerdocio que se traduce en un sin fin de vocaciones, oficios y funciones en la sociedad. Dietrich Bonhoeffer llama a este compromiso con el mundo “discipulado”, una experiencia futura del reino que Dios ya está viviendo con nosotros ahora.

CONCLUSIONES

La afirmación “El justo por la fe vivirá” es una Protesta, es una Promesa, es un Programa. Dios defiende nuestro derecho inalienable a una vida digna como pueblo. Dios nos convoca a protestar contra la lógica de pecado que reina en el mundo a través de una militancia del Evangelio como Iglesia de Jesucristo, como comunidad de fe ejerciendo nuestros derechos civiles como ciudadanos del reino de Dios pero también como ciudadanos del mundo al mismo tiempo y en el mismo lugar. Esto implica también que Dios nos llama a ser iglesia en el mundo pero también nos interpela para ir a la defensa del Estado para que cumpla con su tarea de garante de derechos universales para sostener las condiciones básicas necesarias para conservar la vida de todas las personas por igual.

Dios defiende la justicia como paradigma universal de vida común para todo su pueblo

Dios promete un Reino que se hace realidad con Jesucristo y como iglesia de Jesucristo asumimos esta promesa de forma concreta como utopía, como esperanza, como motor para luchar contra la lógica capitalista neoliberal vigente que promueve el pecado y profundiza la competencia desigual y desleal como modelo de vida. La promesa de Dios nos moviliza y nos convoca a la organización comunitaria en la búsqueda de estrategias colectivas frente a la desarticulación de todo lo comunitario, todo lo grupal, todo lo barrial, todo lo social que se proponga creer en las personas. Dios es un militante en espíritu de una vida plena para toda la creación en la historia Este es el programa de la iglesia cristiana que se entiende como co-creadora con Dios. La apuesta es poner en práctica una espiritualidad de la palabra contextual y crítica, plural y ecuménica, tolerante e inclusiva, celebrada y animada convocando a una participación plena y pública para todos y todas. Este programa implica una capacitación bíblico teológica y una formación desde la práctica junto a quienes más sufren con mayor crudeza el pecado estructural en el que vivimos para poder ser testigos vivos del amor de Dios y vivir experiencias concretas del evangelio de Jesucristo en medio nuestro.

Estas palabras como en los tiempos de la Reforma apenas pretenden seguir profundizando la fidelidad al evangelio de Jesucristo. Estas palabras pretenden transmitir la certeza de la presencia permanente de Dios en medio de nuestras vidas, en medio de la historia. Estas palabras se proponen una vez más anunciar el perdón de Dios y la decisión de Dios de cuidar a la humanidad en sus manos. Estas palabras quieren invitar a vivir la fe con absoluta libertad y coraje frente a tanto dolor y tanta violencia en el mundo. Esta certeza de la compañía permanente y eterna de Dios los llene de alegría y permanezca entre ustedes, ahora y siempre. Amén.

Jorge Weishein
Predicación del 29 de octubre de 2017, Iglesia de Flores